dimanche 16 juillet 2023

LA EPOPEYA DEL BARRO (1971)*


"... Verán los tardos años del mundo ciertos tiempos en los cuales el mar océano aflojará los atamientos de las cosas y un nuevo marinero, como aquel que fue guía de Jasón, que hobo nombre Tiphis, descobrirá Nuevo Mundo; ya  entonces no sera la Isla Tulle la postrera de las islas."

                                                                                                    Séneca, en Medea, Acto II. Cita y traducción de Cristóbal Colón en el Libro de las Profecías.





I

De basalto y sal
emergieron tus crestas,
América escondida;
era como el suspiro de Zué
sobre la tierra.
De la noche nació el día de América,
y de la corteza surgieron
como hipocampos de cristal
las caras de las águilas
y los zancudos;
el sol juvenil ondeó sus rayos
sobre los volcanes y los diplodocos
de esta América escondida.
El fuego no dio tregua
a la creación del mar y de la tierra...
Todo era América,
verde como las esmeraldas,
roja como las guacamayas amazónicas,
blanca como las barbas de Bochica.
Te movías como lava calcinante,
nadabas en oro y en pantano...
Eras América Escondida
con calendario propio,
y en tus vértebras de plomo,
como el cantar de los sismos
todo era de todos y para todos.

Desde Tenochtitlán y Texcoco
hasta Yucatán, Tikal y Chichén-Itzá,
Huiracocha roció con sangre y plata
tus relieves de parafina y bronce,
Chiminigagua le dio forma a las figuras
con el barro y el sol acrecentados;
Bachué y Bochica
con sus barbas de platino
hicieron nacer al hombre americano,
tan grande como el Aconcagua,
con músculos de balso,
mirada de serpiente
sudor de hielo...
rompiendo la tierra
con las uñas y la boca

Hombre de América escondida
hierro fundido en la creación,
hierro compacto
en el levante de las tierras,
roble gigante,
estremecer de lagos y figuras
jeroglífico mágico, 
cosmovisión, poder
y maratón de fuerzas.
Hombre de América, aquí comienza tu elegía,
desde el páramo y sus frailejones,
desde el valle donde culminan
las vertientes de tu éxtasis,
con la vista hacia el fondo;
inspiran Chichén-Itzá y Tlaxcala,
el dios del Tequendama,
los brazaletes de los hermanos quimbayas,
la luz y las tinieblas.


II

Nacieron con los ojos
pegados a la tierra,
y en sus párpados
se reflejó el sol sobre la luna;
su mirada era de cal
y con las flores
y con los monstruos apocalípticos
y con la sangre y el fuego
rompieron en surcos esta tierra.
Las manos eran de trigo,
doradas por el sol,
abriendo paso a paso,
instante a instante
lo profundo de la tierra.

No sabían de propiedad
porque todo era de todos
y para todos,
desde la cabra balante de la estepa,
los árboles ancianos de la espiga,
hasta la chacra de vidrio y de campanas.
Oraban a Bachué,
a Bacatá irguieron grandes templos
y en las mañanas
la sangre se vertía en el rito
que conmovió los aires
con la fuerza del río Magdalena;
eran las hachas de sílex
las que abrían en dos
el pecho de los hombres
y eran las manos sangrantes
las que con letras de paz,
se alzaban a lo alto,
en nombre del indio americano.

Tenían los músculos de plata
y la circulación de cobre
irrigaba minuto a minuto
la vida de sus partes...
No sentían dolor
por el trepidar de sus tierras,
ni por los huracanes,
porque eran felices
con su volcán de siglos,
con su río colosal,
con la descarga del cielo,
porque el terror lo compartían
y porque todo era de todos
y para todos.
Eran hombres de incienso,
eran el rito,
diamantes puros,
negros jetones,
mulatos de sol,
zambos de piel canela,
eran indios americanos de surco,
sol y de maíz.


III

Las águilas nacieron una mañana,
sus garras habían sobrepasado el mar
impunemente,
traían en sus ojos la codicia
y en sus músculos
los látigos de hiel y de vinagre.
Las proas riñeron con las olas
en una lucha fuerte y fatigosa
y los pájaros
no quisieron nadar en los espacios.
Las velas desafiaron el viento americano:
ni un solo pedazo de árbol viejo
quiso evidenciar la existencia
de su mundo,
ni una sola hoja
quiso fugarse con las olas
para denunciar su dinámica
de siglos y de transformaciones.
Todos clausuraron al unísono
su polifónica palabra
y en coro despreciaron
el intruso vestido de cristiano.

La tierra se estremeció
cuando sus pies impuros
hollaron la tierra de la playa
con una bandera mercenaria,
con un rey mercenario,
con un dios mercenario.

Y todos los mestizos
de las razas
comenzaron a labrar para otros
lo que antes era de todos y para todos,
sus uñas cavaron al pie de los ríos,
los látigos ungieron de sangre las espaldas,
las cadenas oxidaron sus nucas y sus pies
y la esclavitud les privó de la dicha,
les puso ojos de angustia,
bocas selladas, sarcófagos de sed,
túnicas de viento,
voz de polen y de estambres...
Eran americanos con odio
porque la encomienda les quitaba
el bocado de la boca,
porque la alcabala empalidecía
las caras de los niños,
porque eran látigos los que cargaban
y lágrimas con lo que hacían
la argamasa de los templos.


IV

La voz de Tupac
traspasó las montañas,
la manigua irredenta,
los picachos impolutos,
era una voz de lucha
que hizo florecer
en el valle,
en el Ande,
en la costa,
la nueva voz americana.
 
Charalá floreció por la mañana,
sus pétalos eran hombres con fuerza,
eran polen de historia,
tenían odio en sus venas,
tenían dolor acumulado.
Comprendieron que todo era de todos
y para todos,
que las águilas
con mitras
y báculos de sangre
y las hienas
con coronas reales,
no debían romper las trochas vírgenes;
comprendieron que las bulas y las alcabalas
no valían la fatiga y el sudor
y por eso procrearon
con palos y hachas;
con gritos y paquetes de panela
el espíritu de la rebelión;
eran mulatos jetones
con Galán a la cabeza
con sus ojos, con su fuerza
que no pudo evitar
el disfraz de las águilas,
sus máscaras fatídicas,
su voz de doble filo,
su sagaz condoreo,
la inquisición y la derrota...

La palabra pura
de la gleba que se alza,
el verbo vigoroso
de los hombres que crecen
y mueren al pie de la mita
y el impuesto
estuvo en manos vanas.
Ni Berbeo ni Plata
desde sus tronos de bufos
y sabandijas trágicas
comprenderán la historia.
El pueblo se levanta
y camina tranquilo,
las barreras son metas
y las metas partidas,
quien habla dice ¡adelante!
¡ni un paso atrás!

Han sido traicionados,
con pluma de pavo de color infinito,
con licor de trabajo,
han firmado las actas
y han orado sin pena.
Después,
una canción de grito
han cantado los pájaros
en Santa Fé y Charalá,
donde la memoria toca
todas las puertas
con el verbo del hambre,
en un pedazo de San Gil
donde los mulatos recuerdan
el sacrificio de su héroe,
en Popayán y en Tunja
donde el rumor rebelde
inunda el atrio de la iglesia.

Es una canción
que se esparce con el odio encendido,
con las manos que aguardan
los tiempos soberanos,
es una voz que trepida sin metro
ni termómetro,
es un grito que hoy captan
los tímpanos,
que hoy firman los ojos
del pueblo engañado.


V

Y hoy América,
convulsión de convulsiones,
sangre derramada día a día,
cementerios artificiales en escala,
fusiles y tanques a la entrada.
Explotación, explotación y vandalaje.
Y hoy América,
tu cara dolorida,
tus manos desnutridas por el hambre
de los mendigos rectos,
tus pies hechos jirones
por las banderas falsas,
por un pueblo dividido
en colores primarios.
Por la mañana Wall Street viste de gala,
el humo de las fábricas
se riega por los aires;
los látigos no alcanzan el dolor
de las espaldas,
ni las cadenas cercenan el luto del sol
de cada hombre.
Wall Street:
porquería de gusanos,
noche fatal,
mundo lejano;
Wall Street:
vistes de gala
en el sepelio del hombre americano,
pero tus mesas trepidan
con el sudor de los músculos heridos.
Wall Street:
no hay palabras para decir
que tus ojos van cayendo,
que tus manos poderosas
no tendrán la fuerza para levantar
tu Empire,
ni tu Petroleum Oil Company,
ni tus bonos bancarios soberanos,
ni tu dolar fatídico,
ni tus Trusts destruidos,
ni tu América S. A. Corporation Limitada,
ni tu monopolio general ya destruido,
destruido,
por el hombre americano.

                                                            (1971)



 * La epopeya del barro es la primera parte del libro América Escondida. Poema en cinco partes escrito a  los 17 años, en medio de la agitación estudiantil de ese año en Colombia. Obtuvo el I premio departamental intercolegiado de poesía en 1971 en Manizales, cuyo trofeo aun conservo. Este poema americanista, combativo y revolucionario fue montado por el director teatral Mario Nova en Bogotá con un grupo teatral de la Alianza Francesa y tuvo representaciones en varias ciudades. El libro completo y unitario incluye otros largos poemas o cantatas: Que las águilas preñen los nopales (1972), Que renazcan los cóndores (1972), Aquí estamos Tupac (1970), Camilo, tu voz (1971), Campesina (1971), Hay una palabra (1972), Elegía del viejo poeta y La parábola de las águilas (1970). El mecanuscrito del libro lo cargué toda la vida de viaje en viaje, pero nunca pensé publicarlo. Cuando me fui de París hacia California, dejé extraviada la única copia en casa de mis amigos Maria Elvira y Alfonso Molano, pero uno o dos años después Alfonso me lo llevó a México y me lo entregó en Tepoztlán. Al regresar a vivir a París 17 años después, pensé que lo había extraviado otra vez, pero lo encontré por fortuna en un maletín de archivos. Tal vez sentía cierto desdén y experimentaba cierto "rubor" como diría Borges con esos poemas comprometidos, revolucionarios, épicos, de mi adolescencia. Pero el tiempo es circular y ahora en América Latina esos temas han vuelto a cobrar legitimidad cuando se reivindica con fuerza a los pueblos originarios que son los protagonistas de este libro. Ver en este blog, mi probable prefacio a este volumen: América Escondida, medio siglo después.



samedi 15 juillet 2023

AMÉRICA ESCONDIDA, MEDIO SIGLO DESPUÉS

Por Eduardo García Aguilar

 
Medio siglo después de haberlo escrito, publico este libro América Escondida como homenaje y reconocimiento al adolescente que tras ensayar muchas veces en distintas direcciones desde los 14 o 15 años, trata en largas jornadas y con toda su fuerza de crear una obra compacta que responda a sus pulsiones y convicciones del momento.

Desde muy temprano escribía poemas por centenares en las aburridas clases del Instituto Universitario o el Instituto Manizales, muchos de ellos marcados por las angustias adolescentes y la poesía de moda nadaísta, pero a partir de 1970 los poemas adquirieron un marcado tono americano y comprometido con las luchas que en ese momento encendían a los jóvenes de todos los continentes contra los imperios y sus guerras.

Había descubierto desde temprano la poesía de Arthur Rimbaud y Baudelaire, Walt Whitman y Federico García Lorca en bellas ediciones que llegaron a mis manos y aun tengo y la obra del modernista suicida colombiano José Asunción Silva en la espléndida edición realizada por el Banco de la República en Bogotá. Todas esas figuras me marcaron en esos años al mismo tiempo que llenaba los cuadernos de poemas que no tenían títulos sino que iban numerados.

En 1968 llegó a Manizales en el marco del Festival Internacional de Teatro el gran poeta chileno Pablo Neruda y los poetas adolescentes pudimos seguirlo por las calles de la ciudad y asistir a ese espectatacular recital suyo en el Teatro Fundadores, cuando la muchedumbre quebró los portalones de vidrio para invadir el recinto con tanta fuerza que yo me vi impulsado al escenario, a su lado, como lo atestiguan las fotos que sobre el acontecimiento salieron en el suplemento literario del diario local La Patria.

Durante el recital estuve junto a él y al final me acerqué y de la edición empastada que leía con su voz gangosa del Canto General, extraje una cinta marcadora de sedoso papel blanco donde él tenía escrita con tinta verde la palabra Pobreza, que conservé durante mucho tiempo como un amuleto. Esa experiencia de estar cerca a Neruda y seguirlo por la ciudad fue sin duda un momento crucial para el poeta en ciernes, ya que después, como era de esperarse, adopté ese tono americanista encendido, telúrico y comprometido de su poesía y lo apliqué en la construcción del libro, con cuyos poemas me ganaba casi todos los concursos poéticos intercolegiados locales, uno de cuyos trofeos conservo, precisamente el que gané con el poema América Escondida.

Más tarde terminé bachillerato en el colegio Gemelli en 1971 y viaje a Bogotá a estudiar sociología en la Universidad Nacional, donde además de agotar las bibliotecas leyendo los libros recomendados por el gran maestro y profesor de Historia Darío Mesa, me empapaba para el proyecto del libro con la poesía y la historia prehispánicas mexicana o peruana, así como el Martín Fierro y la poesía gauchesca estudiada por Jorge Luis Borges, o La Araucana de Alonso de Ercilla en Chile, pasando por los modernistas encabezados por el gran Rubén Darío. Sin olvidar La poesía ignorada y olvidada del gran poeta Jorge Zalamea, las visitas al Museo del Oro de Bogotá mientras afuera llovía o la lecturas de Los quimbayas bajo la dominación española de Juan Friede, donde se cuenta el exterminio de los indígenas, geniales orfebres, que vivían en la tierra donde nací. 

Y seguía avanzando en el libro que deseaba compacto y al que entregaba todas las fuerzas de la insensatez adolescente. El libro lo terminé en 1972, un año antes del golpe de Estado en Chile y la muerte del presidente socialista Salvador Allende, el 11 de septiembre de 1973, un hecho histórico que marcó a varias generaciones y que ahora se conmemora para que no vuelva a repetirse medio siglo después.

El manuscrito de América Escondida con textos escritos entre 1970 y 1972 circuló entre varios de mis amigos y después de que viajé en abril de 1974 a seguir mis estudios en París, mi amigo Mario Nova llevó al teatro algunas de esos fragmentos que lo componían. Sé que la obra se presentó en varias lugares y que aun hoy quienes participaron se acuerdan de aquellos poemas encendidos de fe latinoamericanista que escenificaban en modestos teatros populares o escolares.

Nunca pensé en publicarlo, y a medida que transcurría mi nueva vida en Europa me acapararon otros intereses intelectuales, viajeros y literarios, pero siempre cargué el mecanuscrito tipeado en máquina de escribir en varias copias. Lo consideraba como una curiosidad impublicable y viajó conmigo por el mundo y está intacto tal y como como lo dejé en 1972, ya terminado. Tal vez sentí después desdén por él, ya que se inscribía dentro de un tipo de poesía que ya no practicaba, la poesía comprometida.
 
Escribí luego poemas en Europa, y más tarde en San Francisco y Berkeley, California, y en México a cuentagotas colecciones que fueron publicadas con los títulos de Palpar la zona prohibida, Delirio de Noega, Llanto de la espada y Animal sin tiempo, reunidas en la Poesía completa, publicada en la coleción Zenócrate y la Casa de poesía Silva en 2017, bajo el título de La música del juicio final. Al reunir toda la poesía, descarté lo escrito antes de viajar a Europa en 1974.
 
Pero tal y como dice Michael Hamburguer en el prólogo a su Poesía completa, es muy dificil para todo poeta decidir en un momento dado a partir de cuando considera que su obra es válida y publicable. Con angustia se pregunta si hay que descartar los primeros poemas o no, o sea si hay que censurar o no al poeta adolescente.

Antes de América escondida escribí centenares de poemas que tal vez nunca publique, pero este libro que tiene unidad y fue escrito con pasión en los encendidos años del sueño latinoamericanista, puede salir al fin medio siglo después como testimonio de esos tiempos y del muchacho que amanecía tecleando en las noches heladas de Manizales y Bogotá antes de irse de su país para siempre.

Esos textos fueron escritos por alguien que aun vibra dentro de mí y a veces escribía cartas al que sería décadas déspués en el futuro siglo XXI, pidiéndole no renunciar a sus sueños ni traicionarlo. Ahora yo le respondo a sus imprecaciones y lo saco del silencio con la publicación de América Escondida, que entonces firmó con el seudónimo de Peromboco Quimbaya. Como él se arriesgó, es necesario asumir también los riesgos y no tener miedo. Cada palabra y mucho más aquellas escritas entonces cuando todo comienza, merecen estar reunidas en un volumen con letras impresas medio siglo después, porque el tiempo es circular y es solo un espejismo.
 
                                                                                              París, 15 de julio de 2023




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    jeudi 6 juillet 2023

    LA PARÁBOLA DE LAS AGUILAS (1970)

     

    LA PARÁBOLA DE LAS ÁGUILAS

    Por Eduardo García Aguilar
     
    Y volverán los hombres con sus ojos cansados
    de mirar estrellas imaginarias, con su fuego gastado de incinerar
    hipotéticas indulgencias de pan y de tierra,
    con sus senos cargados de esperanza,
    con sus manos heridas por el tiempo de las águilas;
    en cada corazón traen el odio
    contra quienes hundieron las espuelas en los cuerpos
    y subastaron al hombre americano.

    No habrá palabras para el silencio de los hombres,
    sus lenguas moribundas continuarán pidiendo
    y sus músculos gigantes
    abrirán las huesas para los verdugos.

    Y volverán los hombres trayendo en sus manos
    la fuerza solitaria de la especie,
    cada repicar del corazón
    es la mirada inocultable de las horas,
    los relojes son los mundos
    que marcan los instantes
    para el fin de cadenas y mordazas;
    los ríos llevarán la sangre de la lucha
    hacia los mares
    y el sol la hará caer
    como la lluvia pródiga del tiempo
    sobre el suelo americano.

    Los templos del milagro caerán derruidos
    por la ira de los hombres,
    los dioses humanos con sus cetros de sangre
    no alcanzarán a ver el sol
    en la madrugada de la especie.
     
    La tierra no será de los pulpos majestuosos
    ni el dinero burlará las fronteras de la muerte
    y el humo de las fábricas no volverá jamás
    a ahogar el grito del obrero.

                                              Manizales, 1970

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    * Poema escrito a los 16 años  


    DOS POEMAS SIN FECHA Y CINCO RECIENTES

     

    DOS POEMAS SIN FECHA

     
    DETRÁS DE LA ALMOHADA

    Detrás de la almohada
          un viejo universo
    cansado y lento
    con su carga de estrellas moribundas

    Detrás de la almohada
             un bosque
    fresco y lleno de rocío
    la calma de un pájaro viejo
    la agitación de los camaleones

    También los pájaros
    cantan en mayo húmedas melodías

    Tras la lluvia en la tarde
    se palpa la humedad de los siglos


    TANTO TIEMPO DESPUÉS

    Tanto tiempo después
    el perro de la infancia ladra
    y te reclama con insistencia
    No puede creer que aun estés vivo
    y aúlla asustado hacia la colina

    Viajas y viajas
                          pero aun estás ahí
    palpitando con mansedumbre
    a veces resoplas como un toro
    y muerdes como una hiena
    pero estás ahí
                             lejos
    asustado junto a los pelícanos
               

     
    CINCO POEMAS RECIENTES


     
    ARTERIAS

    Y si todo fuera apenas
    el comienzo de la partida
    el alegre pálpito
    de que llega el final
     
    Todo ya ha terminado
    pero la lucidez te dice
    que permanecerás
    para dar testimonio
    y dejar constancia
    a quienes en otro tiempo
    leerán estas palabras
    que fluyen
    junto a la veladora encendida
     
    Sí, el fin es un hecho
    ya ha llegado,
    pero tu corazón aun palpita
    y la sangre fluye por las arterias

                                    1-03-2023


    TIEMPO SIN MEDALLAS

    Corre el tiempo sin medallas
    y el escalofrío hace temblar los huesos
    El abismo siempre está cerca
    y desde el fondo sube la bruma
    que flota sobre la cañada
    Suenan las piedras a lo lejos
    y las gotas de lluvia golpean hojas secas
    Chilla entre la maleza un animal extraño
    y se escuchan aleteos de aves extraviadas
    Estamos rodeados de selva y nubes temblorosas
    Las manos dibujan ángeles
    que esgrimen espadas contra el firmamento
    Hay truenos y relámpagos
    la noche helada deletrea párpados
    de ciegos y mudos extraviados en laberintos
    Se oye respirar a la tierra
    En la caverna dormitan serpientes aladas
    y lobos aúllan hacia la luna helada

                                                1-03-2023

    LOBOS

    Han encontrado un lobo muerto
    en el bosque junto a la carretera
    con el hocico abierto y la dentadura perfecta
    Algunos dijeron que era un perro grande
    abandonado el fin de semana
    por sus infames amos en vacaciones
    Pero los veterinarios comprobaron
    que era un lobo oriental
    perdido en estas tierras de Occidente
    Un lobo solo y bello
    de pelambre grisácea tirando a blanco
    Las fotos salieron ayer en la prensa
    Un lobo no tan lejos de la capital
    Un lobo errante solitario

                                  1-03-2023


    ANTES DEL AMANECER

    En el mismo lugar exactamente
    donde hace un cuarto de siglo
    escribiste sobre el dolor
    vuelves a rumiar como la bestia
    en los prados del tiempo
    la misma fatiga de las horas
    no sé si más fuerte o más vencido
    si más sabio o más perdido
    La mano está ahí para pasear
    con la pluma la hoja blanca
    que de repente te anima a gritar
    en el desierto helado
    Mano firme del escriba
    nutrida por el vino y el vicio
    en tardes y noches sorprendentes
    Mano derecha que apuesta
    a la caligrafía y a los números
    A la risa que cunde en la taberna
    cuando los cuerpos danzan
    y se agitan ebrios y ansiosos
    antes del amanecer.
          
                                         1/03/2023


    DILUVIO

    Para sobrevivir, escribir de repente
    como acto de salvación en la tormenta
    así el ahogado próximo
    adquiere impulso
    para respirar en la superficie
    o quien se despeña en el precipicio
    encuentra una sólida rama
    que lo detiene en la caída
    Siempre habrá oxígeno
    para los astronautas
    o algún hálito para los ahorcados
    cuando huyen los enemigos
    que acaban de instalar el patíbulo
    Una luz siempre en la catástrofe
    cuando todo se ha derrumbado
    y ha sido arrastrado por las aguas
     
                                        1/03/2023

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    * Poemas pertenecientes a una nueva colección en curso


    vendredi 9 juin 2023

    ARDE CUBA EN LA FERIA DE POESÍA DE PARÍS

    Por Eduardo García Aguilar

    Cada año en la Plaza Saint-Sulpice de París se celebra el Mercado de la Poesía, que llega esta semana del 7 al 11 de junio a su cuadragésima edición dedicada a Cuba y el Caribe en medio de la polémica, pues a última hora anularon la presidencia honoraria que le había sido otorgada a la poeta y traductora cubana Nancy Morejón (1944), después de que opositores al gobierno de la isla encabezados por Jacobo Machover y el Pen Club francés la acusaran de haber sido favorable a Fidel Castro y su régimen a lo largo de su vida.

    Los organizadores del Mercado de Poesía decidieron quitarle la presidencia honoraria a Morejón, quien dirige la revista cubana Unión, órgano oficial de los escritores de la isla, para evitar incendiarias polémicas que se insinuaban atizadas por uno u otro bando, pero el escándalo ya está hecho y muestra como la política interviene en las lides literarias y artísticas sembrando cizaña entre quienes se dedican a la poesía.
     
    Con frecuencia los grandes premios poéticos otorgados en España a latinoamericanos se dan a autores que militan en alguna causa política o son opositores a gobiernos, como ocurrió recientemente con el Premio Cervantes al opositor venezolano Rafael Cadenas, que en su juventud fue comunista, y el Reina Sofia de poesía a la nicaragüense Gioconda Belli, a quien el régimen de Daniel Ortega le quitó la nacionalidad y la condenó al exilio con un centenar de compatriotas, entre ellos el ex vicepresidente Sergio Ramírez. En estos tiempos hay que ser autor "comprometido" para aspirar a los honores oficiales.

    En los tiempos de la Guerra Fría, los grandes premios se otorgaban a autores latinoamericanos de izquierda, incluso militantes o cercanos al Partido Comunista, como fue el caso de Jorge Zalamea, Pablo Neruda y Gabriel García Márquez, entre otros. A la caída del Muro de Berlín y el hundimiento de la Unión Soviética, el vaivén oscilatorio político cambió de rumbo y los premios Nobel hispanoamericanos fueron desde entonces para derechistas "comprometidos" como Camilo José Cela, Octavio Paz y Mario Vargas Llosa.      

    Entre los escritores o artistas favorables al régimen cubano han figurado además de Nancy Morejón, Roberto Fernández Retamar, Alicia Alonso, Miguel Barnet, Fina García Marruz, Julio García Espinosa, Senel Paz, Omara Portuondo, Silvio Rodrígez, Chucho Valdes y Cintio Vitier entre otros, que en 2003, cuando el gobierno cubano apresó a decenas de artistas y escritores, entre ellos Raúl Rivero, y ejecutó a tres jóvenes que intentaron desviar una embarcación para escapar de la isla, firmaron una carta en apoyo al gobierno de Fidel Castro, donde justificaban el asunto en el contexto del enfrentamiento con Estados Unidos.

    Desde hace 60 años el problema cubano ha sido candente y siempre se han dado dos bandos irreconciliables, uno de favorables, que residieron y ocuparon cargos en el país como Roberto Fernández Retamar, o escritores latinoamericanos de izquierda como Gabriel García Márquez, Juan Gelman, Mario Benedetti  y Eduardo Galeano, y otro de encarnizados opositores que tuvieron que irse al exilio como Guilermo Cabrera Infante, Reinaldo Arenas, Zoe Valdés y Jacobo Machover, entre otros, que han luchado contra la represión cubana desde el destierro.

    En respuesta, poetas y escritores encabezados por Philippe Tancelin, Francis Combes, Ignacio Ramonet y Jean Portante lanzaron una carta donde defienden a la poetisa afrodescendiente, traductora del gran poeta martiniqués Edouard Glissant y autora de muchas colecciones de poesía celebradas en festivales y por los entendidos. Ellos afirman que cuando se "pretende asumirse como defensores de los derechos humanos en el resto del mundo, habría que comenzar por barrer frente a su propia puerta", en referencia a las grandes potencias europeas coloniales, entre ellas Francia, o Estados Unidos, a cuyos poetas nunca se les piden explicaciones por las guerras, genocidios y atrocidades que han cometido sus gobiernos.

    Como puede verse, los bandos aquí son irreconciliables y más de seis décadas después la Revolución cubana sigue generando polémica, encono, ahora en en el centro de París junto a la iglesia Saint-Sulpice, en el barrio latino. Para unos Cuba ha sido una dictadura cruel y para otros la isla es víctima del bloqueo del imperio estadounidense. Es bueno preguntarse entonces ¿Qué tiene que ver aquí la poesía? ¿Las afinidades políticas de un poeta invalidan su obra? 

    La verdad es que muchos poetas y escritores más escépticos descreen de las ideologías y sus líderes o caudillos, pues las ideas políticas y las creencias pasan y los humanos quedan con sus destinos después de la guerra. Por eso optan por llevar vidas concentradas en la creación y lejos de la militancia o los compromisos.

    Muchas veces esos poetas que no toman partido ni militan por causas son los olvidados de premios, condecoraciones y honores y por lo tanto se salvan de ser manoseados por los políticos. Prefieren vivir en silencio y en la soledad lejos de la absurda algarabía política de los humanos, más cerca de la naturaleza, viajando en el relámpago del tiempo e indagando por los misterios de la existencia y el transcurrir. Así cada loco con su tema político y cada poeta con su propio destino. 
    ---
    Publicado en La Patria. Manizales. Colombia. 11 de junio de 2023.










    lundi 29 mai 2023

    CINCO NUEVOS POEMAS DE 2023

     

    CINCO POEMAS RECIENTES DE 2023

    Por Eduardo García Aguilar
     
     
    ARTERIAS

    Y si todo fuera apenas
    el comienzo de la partida
    el alegre pálpito
    de que llega el final
     
    Todo ya ha terminado
    pero la lucidez te dice
    que permanecerás
    para dar testimonio
    y dejar constancia
    a quienes en otro tiempo
    leerán estas palabras
    que fluyen
    junto a la veladora encendida
     
    Sí, el fin es un hecho
    ya ha llegado,
    pero tu corazón aun palpita
    y la sangre fluye por las arterias

                                    1-03-2023


    TIEMPO SIN MEDALLAS

    Corre el tiempo sin medallas
    y el escalofrío hace temblar los huesos
    El abismo siempre está cerca
    y desde el fondo sube la bruma
    que flota sobre la cañada
    Suenan las piedras a lo lejos
    y las gotas de lluvia golpean hojas secas
    Chilla entre la maleza un animal extraño
    y se escuchan aleteos de aves extraviadas
    Estamos rodeados de selva y nubes temblorosas
    Las manos dibujan ángeles
    que esgrimen espadas contra el firmamento
    Hay truenos y relámpagos
    la noche helada deletrea párpados
    de ciegos y mudos extraviados en laberintos
    Se oye respirar a la tierra
    En la caverna dormitan serpientes aladas
    y lobos aúllan hacia la luna helada

                                                1-03-2023

    LOBOS

    Han encontrado un lobo muerto
    en el bosque junto a la carretera
    con el hocico abierto y la dentadura perfecta
    Algunos dijeron que era un perro grande
    abandonado el fin de semana
    por sus infames amos en vacaciones
    Pero los veterinarios comprobaron
    que era un lobo oriental
    perdido en estas tierras de Occidente
    Un lobo solo y bello
    de pelambre grisácea tirando a blanco
    Las fotos salieron ayer en la prensa
    Un lobo no tan lejos de la capital
    Un lobo errante solitario

                                  1-03-2023


    ANTES DEL AMANECER

    En el mismo lugar exactamente
    donde hace un cuarto de siglo
    escribiste sobre el dolor
    vuelves a rumiar como la bestia
    en los prados del tiempo
    la misma fatiga de las horas
    no sé si más fuerte o más vencido
    si más sabio o más perdido
    La mano está ahí para pasear
    con la pluma la hoja blanca
    que de repente te anima a gritar
    en el desierto helado
    Mano firme del escriba
    nutrida por el vino y el vicio
    en tardes y noches sorprendentes
    Mano derecha que apuesta
    a la caligrafía y a los números
    A la risa que cunde en la taberna
    cuando los cuerpos danzan
    y se agitan ebrios y ansiosos
    antes del amanecer.
          
                                         1/03/2023


    DILUVIO

    Para sobrevivir, escribir de repente
    como acto de salvación en la tormenta
    así el ahogado próximo
    adquiere impulso
    para respirar en la superficie
    o quien se despeña en el precipicio
    encuentra una sólida rama
    que lo detiene en la caída
    Siempre habrá oxígeno
    para los astronautas
    o algún hálito para los ahorcados
    cuando huyen los enemigos
    que acaban de instalar el patíbulo
    Una luz siempre en la catástrofe
    cuando todo se ha derrumbado
    y ha sido arrastrado por las aguas
     
                                        1/03/2023

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    * Poemas pertenecientes a una nueva colección en curso

    samedi 14 mai 2022

    CARTAS A UNA MADRE URUGUAYA

    Por Eduardo García Aguilar

    Silvia Baron Supervielle nació en Buenos Aires (1934) de madre uruguaya y padre montevideano naturalizado argentino y en 1961 se trasladó a París, donde ha escrito su vasta obra en la lengua francesa que era muy habitual en esos tiempos a ambos lados del río de la Plata, de donde se dice originaria esencial. En el libro Cartas a fotografías aborda el tema de la madre, uno de los más difíciles para cualquier escritor y a lo largo de 160 misivas escritas desde el corazón y en una lengua depurada, tersa y profunda, cargada de poesía, se introduce en la historia familiar.

    Este pequeño libro de 133 páginas, publicado por Gallimard en 2013, es una de esas joyas que todo lector quisiera encontrar, pues se acerca a la tragedia que es la esencia de toda vida desde que existe la humanidad. Baron Supervielle habla a una madre que murió muy joven a consecuencia de un parto, dejando a tres hijas huérfanas que poco recuerdan de ella debido a su edad. Solo tiene como rastros de su existencia algunas fotos en blanco y negro que la han acompañado en su largo exilio voluntario, lejos de la tierra donde nació.

    Alguna vez dijo que todo escritor debía "meterse con el padre" y aunque rinde tributo a su honestidad y su poca codicia pese a ser heredero del banco Supervielle, que administró con talento, registra el extraño silencio que siempre reinó en la familia argentina donde se crió en torno a la madre uruguaya, con quien él se casó y de la que enviudó pocos años después, antes de casarse de nuevo, tener otros hijos y seguir un rumbo que la autora considera ya separado de las hijas de su primer matrimonio, de facto excluidas por la nueva situación.

    Hay vagos recuerdos de esos cortos años antes de que ocurriera la tragedia de la desaparición de la madre, por lo que al irse del río de La Plata hacia París en aviones de hélice que hacían múltiples escalas, como solía ocurrir en aquellos años, tal vez trataba de huir de ese vacío, de ese silencio, de esa cicatriz profunda e inefable. Todo el libro es un diálogo con esa madre que vive en fotografías donde su mirada de extraña tristeza expresa tal vez la intuición de su próxima muerte.

    En ese viaje en busca de la madre uruguaya aprovecha también para contar a través de los ancestros la aventura social y política de esos países bañados por el río de La Plata, a donde llegaban centenares de miles de inmigrantes que huían generación tras generación de la pobreza o las guerras del viejo mundo y llegaban a aquellos puertos y pampas en busca de una vida mejor. Ya instalados, todos ellos cargaban silencios y vivían en un fuego fatuo que consumía raíces lejanas y anunciaba futuros como abismos.

    Es el silencio de quienes dejaron para siempre sus orígenes gallegos, vascos, hispanos, portugueses, italianos, eslavos, balcánicos, ingleses, irlandeses, franceses, cuando por la distancia el viaje era sin retorno. Los nacidos allí crecían muchas veces ignorando lo que dejaron atrás los ancestros o nutriéndose de relatos fantásticos que falseaban la verdadera realidad. Un mundo transterrados donde hay silencios y reelaboraciones, tristezas sumidas en lo que nunca se dijo o no emergió a través de la palabra.

    De ahí el misterio de este libro explorador del silencio, porque son cartas de la hija niña crecida ya y que desde la ventana de su habitación ve transcurrir las aguas de otro río, el Sena parisino que tantos inmigrantes franceses llevaron en su corazón hacia el exilio sudamericano. De allí la presencia de autores que como Isidore Ducasse, llamado el Conde de Lautréamont o Jules Supervielle, hicieron el mismo periplo del exilio de un lado para otro a través del Atlántico. Dos grandes poetas uruguayos de Francia sugeridos en las páginas de estas cartas.

    Silvia Baron Supervielle es una de las grandes escritoras en lengua francesa actual con decenas de libros de ficción, poesía, ensayos y múltiples traducciones de autores de lengua española al francés, entre los que figuran Jorge Luis Borges, Macedonio Fernández, Roberto Juarroz, Silvina Ocampo, Alejandra Pizarnik y Julio Cortázar, y también del francés al español, como varias obras de Marguerite Yourcenar.

    Este libro tan personal va mucho más allá de la historia contada, pues es una reflexión sobre la muerte y la vida, el olvido y el silencio, un viaje por la naturaleza y un diálogo en varias direcciones con muchos autores leídos como Gérard de Nerval, Rimbaud, Victoria Ocampo, Yves Bonnefoy, Jorge Luis Borges, Juan Carlos Onetti, Roland Barthes, Roberto Juarroz, entre otros. También es una recapitulación de naciones en formación en el lejano siglo XIX en territorios lejanos más allá del Atlántico. Silvia Baron Supervielle nos susurra al oído todas esas historias desde un espacio imaginario poblado de ausencias, para reconciliarnos una vez más con la literatura.  
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    Publicado en La Patria. Manizales. Colombia. 8 de mayo de 2022